jueves, 28 de julio de 2011

Capítulo 40.

Recapitulemos:
Aún tenía bastante tiempo hasta las once así que me puse a escuchar música. La dejé en modo aleatorio. Después de escuchar una de Lady Gaga me salió “Yes I Can”, muy oportuno. Apagué la música y me acosté en cama.
A las once bajé, pero no había nadie. Solo un papel doblado que ponía “Ábreme”
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Lo abrí. Ponía:
“Sigue las indicaciones.”
Me quedé flipando. Si me querían secuestrar era una forma un poco rara de hacerlo. Después pensé mejor lo del secuestro. ¿Quién me querría secuestrar a mí con lo pesada que soy? Me paré a pensar con la cabeza un momento. En el papel decía algo de unas indicaciones.
Miré a mí alrededor y me fijé que una farola del paseo tenía una flecha. Fui en la dirección que indicaba y llegué a otra farola, también tenía una flecha, así hasta por lo menos 14 farolas.
En la última había un papel que ponía “Ábreme” como el primero. En este dentro ponía: “Sigue el camino de farolillos que tienes a tu derecha”
Me giré y lo vi. Un camino de farolillos que llevaban a la playa. Me llevó un poco de tiempo llegar hasta el final. Cuando llegué me encontré una mesa en la que había un papel encima.
Lo abrí. “Espérame aquí” ponía.
Me senté en una de las sillas. No entendía lo que estaba pasando.
De repente oigo una voz por detrás.
-Has venido.
Me di la vuelta, era Chris.
-Por favor, escúchame, déjame explicártelo todo. En primer lugar no creas nada de lo que te dijo Payton, está loca. Ella se tiró a mí, me intentaba besar, pero yo no quería y la aparté. Ella, celosa, se inventó todo eso. Ya hablé con ella y le dije que no se acercara a nosotros nunca, que por su culpa te perdí y eso no se lo perdonaría jamás. Nunca te engañaría, no sería capaz. ¿Sabes por qué? Porque te amo. Es así, y aunque tú ya no sientas lo mismo por mí, aunque me odies, yo te seguiré amando. Porque los momentos que pasamos juntos ninguno para mi fueron mentira. Entiendo que no me creas, pero por favor, hazlo. Te amo, y no es mentira. Te amo más que a nada.
Estaba paralizada, no podía hacer nada, ni decir nada. Al fin reaccioné. Me levanté y me di la vuelta. Di un paso, me iba a ir.
Me quedé unos segundos quieta, hasta que me di vuelta y corrí a él.
Me tiré encima de él. Lo abracé con todas mis fuerzas.
-Prométeme que nada ni nadie nos volverá a separar. –Lo miré.
-Te lo juro, te amo.
-Y yo a ti.
Nos besamos.

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