Recapitulemos:
-Nada, que me acaba de llamar mi mejor amigo de España y que lo echo mucho de menos. Pero no te preocupes.
-Eso es normal.
Me secó las lágrimas con la manga de su chaqueta y me besó.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Me consoló hasta que dejé de llorar. Luego nos fuimos con el resto.
Por otro lado Ryan seguía mirando de reojo a Ara, intentando que no se diera cuenta, y lo mismo hacía ella con él. Me daba mucha rabia.
Después de estar un rato con Chris cogí a Ryan para hablar con él sin que nadie nos escuchara.
-Ryan, no puedes seguir así.
-Lo sé.
-Pues dile a Ara lo que sientes.
-Como si fuera tan fácil. ¿Y si ella no siente lo mismo? ¿Y si se ríe de mi en la cara?
-No lo hará. Inténtalo. A lo mejor te llevas una agradable sorpresa.
-No sé..
-Inténtalo.
-Puede que lo intente, pero no ahora..
Cogió y se fue, tan pancho. Me dio mucha rabia. Era muy cabezota, pero lo convencería.
El resto de la noche pasó normalita, como siempre. Yo seguí súper triste..
[Pasaron dos semanas.]
Me levanté antes que el resto y bajé a desayunar, ya que el ruido de mis tripas podía despertar a toda la planta entera.
Mientras desayunaba pensaba en todo en general. Ya habían pasado dos semanas y Ryan aún no había hablado con Ara de lo que sentía. También pensaba en Esteban, lo echaba mucho de menos. Llevaba triste todos estos días por eso. Me encantaba Atlanta, pero lo echaba mucho de menos a él.
Cuando acabé de desayunar subí a la habitación. El resto se acababan de despertar.
Cogí el portátil y me conecté al twitter. Nada nuevo, como siempre. Qué triste.
De repente tenía un mensaje privado, era de Chris. Por lo visto me tenía una sorpresa. Y que teníamos que quedar por la tarde para descubrirla. Le contesté preguntándole si era un poni y se echó a reír.
[...]
Después de comer nos preparamos para bajar. Ara seguía súper triste y no me gustaba nada verla así. Hoy volvería a hablar con Ryan.
Se hizo la hora y bajamos. Chris y el resto ya estaban esperando abajo, incluidos Mara y Justin, que hoy si tenían ganas de bajar. Habían venido en la limusina de Justin, por lo que nos subimos todas.
A nadie se le ocurrió preguntar a dónde íbamos hasta que llevábamos media hora en el coche, y los sitios a los que íbamos habitualmente no estaban tan lejos.
-¿A dónde vamos? –Le pregunté a Chris.
-Te dije que te tenía una sorpresa preparada. –Me respondió.
-Madre mía. Que miedo. –Le dije riéndome, él se rió también.
Un rato después el coche se paró. Salimos. Estábamos en el aeropuerto.
-¿Qué hacemos en el aeropuerto? –Pregunté.
-Tú entra y calla. –Me dijo Chris, y luego me abrazó.
Entramos y esperamos un rato. Yo no tenía ni idea de que pasaba.
De repente alguien me tapó los ojos por detrás.
-¿Quién soy? –Me preguntó.
Me di la vuelta, no me lo podía creer.
-ESTEEEEBAN –Grité como una loca y me tiré a él para abrazarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario