jueves, 28 de julio de 2011

Capítulo 41.

Recapitulemos:
Me quedé unos segundos quieta, hasta que me di vuelta y corrí a él.
Me tiré encima de él. Lo abracé con todas mis fuerzas.
-Prométeme que nada ni nadie nos volverá a separar. –Lo miré.
-Te lo juro, te amo.
-Y yo a ti.
Nos besamos.
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Nos acostamos en la arena, abrazados, mirando las estrellas.
-¿En serio me amas más que a nada? –Le dije, roja.
-Por supuesto. –Me dijo mirando el cielo.
-¿En serio?
Giró la cabeza y me besó.
-¿Te llega como respuesta? –Me dijo sonriente.
Me acurruqué con él.
[...]
Abrí los ojos, el sol me había despertado. Seguía en la playa abrazada a Chris. Nos habíamos quedado dormidos. Él seguía dormido.
-Chris, despierta. –le di unos empujoncitos- Que nos quedamos dormidos en la playa.
-Un poco más. Que tengo sueño. –Me dijo, dormido.
-Chris, despierta. –Le grité.
-¿Qué? ¿Qué pasa? –Preguntó asustado.
-Que nos quedamos dormidos en la playa. –Le dije riéndome.
Se echó a reír.
-A saber qué hora es, ¿vamos para el hotel? –Le dije.
-Sí, vamos.
Se levantó y me dio la mano.
Al llegar al hotel estaban todos en recepción.
-¿Dónde os habíais metido? Os hemos estado buscando por todas partes. Nuestro vuelo sale en 3 horas.
-¿Nos vamos hoy? –Pregunté, sorprendida.
-Si hubierais aparecido por la noche os habríais enterado. –Dijo Cody, riéndose.
-Yo voy a preparar mi maleta. –Dijo Chris, y subió a su habitación.
María y Esteban no me quitaban el ojo.
-Yo también voy a ir a hacer mi maleta. –Dije.
-Te acompañamos. –Dijeron a la vez ellos.
Subimos los tres hasta mi habitación.
-¿Pero qué pasó? –Preguntó María, intrigada.
Le conté como me había pedido perdón, todo lo que me había dicho.
María soltó un “Oiiiiiish” pero Esteban me miró enfadado.
-Suéltalo. –Le dije.
-¿El qué? –Me preguntó.
-Se que te pasa algo, te lo noto. Suéltalo.
-Haber, primero no paras de llorar por lo que te hizo, no quieres salir de la habitación, no quieres hacer nada.. Y ahora con un simple perdón que te pide y unas escusas lo perdonas.
-Esteban, haber.. Noté que no mentía. Montó todo eso solo para que le perdonara. Se la montó a Payton. Y yo lo amo.
-Bueno, tú sabrás..
-Anda, no te enfades. –Lo abracé.

Capítulo 40.

Recapitulemos:
Aún tenía bastante tiempo hasta las once así que me puse a escuchar música. La dejé en modo aleatorio. Después de escuchar una de Lady Gaga me salió “Yes I Can”, muy oportuno. Apagué la música y me acosté en cama.
A las once bajé, pero no había nadie. Solo un papel doblado que ponía “Ábreme”
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Lo abrí. Ponía:
“Sigue las indicaciones.”
Me quedé flipando. Si me querían secuestrar era una forma un poco rara de hacerlo. Después pensé mejor lo del secuestro. ¿Quién me querría secuestrar a mí con lo pesada que soy? Me paré a pensar con la cabeza un momento. En el papel decía algo de unas indicaciones.
Miré a mí alrededor y me fijé que una farola del paseo tenía una flecha. Fui en la dirección que indicaba y llegué a otra farola, también tenía una flecha, así hasta por lo menos 14 farolas.
En la última había un papel que ponía “Ábreme” como el primero. En este dentro ponía: “Sigue el camino de farolillos que tienes a tu derecha”
Me giré y lo vi. Un camino de farolillos que llevaban a la playa. Me llevó un poco de tiempo llegar hasta el final. Cuando llegué me encontré una mesa en la que había un papel encima.
Lo abrí. “Espérame aquí” ponía.
Me senté en una de las sillas. No entendía lo que estaba pasando.
De repente oigo una voz por detrás.
-Has venido.
Me di la vuelta, era Chris.
-Por favor, escúchame, déjame explicártelo todo. En primer lugar no creas nada de lo que te dijo Payton, está loca. Ella se tiró a mí, me intentaba besar, pero yo no quería y la aparté. Ella, celosa, se inventó todo eso. Ya hablé con ella y le dije que no se acercara a nosotros nunca, que por su culpa te perdí y eso no se lo perdonaría jamás. Nunca te engañaría, no sería capaz. ¿Sabes por qué? Porque te amo. Es así, y aunque tú ya no sientas lo mismo por mí, aunque me odies, yo te seguiré amando. Porque los momentos que pasamos juntos ninguno para mi fueron mentira. Entiendo que no me creas, pero por favor, hazlo. Te amo, y no es mentira. Te amo más que a nada.
Estaba paralizada, no podía hacer nada, ni decir nada. Al fin reaccioné. Me levanté y me di la vuelta. Di un paso, me iba a ir.
Me quedé unos segundos quieta, hasta que me di vuelta y corrí a él.
Me tiré encima de él. Lo abracé con todas mis fuerzas.
-Prométeme que nada ni nadie nos volverá a separar. –Lo miré.
-Te lo juro, te amo.
-Y yo a ti.
Nos besamos.

Capítulo 39.

Recapitulemos:
Ainhoa al fin reaccionó.
-No, quizás con un beso se me pase.
Se besaron.
-Por supuesto que quiero salir contigo. –Le respondió, y se volvieron a besar.
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Se pasaron un buen rato mirando al mar, abrazados.
Un rato después decidieron volver al hotel.
Justin se levantó y le dio la mano a Ainhoa. Volvieron así, sin soltarse, al hotel.
Mara estaba saliendo del ascensor para ir a recepción. Cuando Justin y Ainhoa entraron dio media vuelta e intentó meterse otra vez en el ascensor, pero  se había cerrado casi del todo.
Justin la vio.
-Maara. –Le gritó.
Mara se dio la vuelta e intentó sonreír.
-Ya ves, no hace falta que te diga lo que nos acaba de pasar, ¿no? –Le dijo muy sonriente.
-No, si ya se ve, ya.. –Le respondió.- Bueno.. Yo.. Esto.. Tengo sueño, voy a subir por las escaleras.
Se giró y subió a su habitación.
[...]
Me levanté muy desganada. No tenía ánimos para hacer nada.
Me conecté al twitter y me puse a escuchar música. Un rato después me llamó Tibi.
-¿Si?
-Iria, soy Tibi. ¿Vamos a dar un paseo por la playa por la noche? Es que es muy bonita.
-Emm.. No tengo muchas ganas.
-Venga, vente.
-No, en serio, no tengo ganas.
-Iria, jopé, por favor, vente.
-Bueno, vale..
-Bien. A las once en la playa.
Se despidió y colgó. No entendía esas ansias por que bajara, pero bueno, me apetecía dar un paseo por la playa.
Bastante rato después recibí otra llamada, esta vez era Isabel.
-Hola, Iria. ¿Vamos hoy a la playa?
-Emm.. Vale. –Me reí.
-A las cinco en la entrada.
-Una cosa, ¿va Chris?
-Creo que no.
-Vale.
Se despidió.
[...]
Después de comer me preparé para ir a la playa y bajé. Efectivamente no estaba Chris, me alegré y me entristecí a la vez. No quería ni verlo en pintura pero era él, Chris..
Pasamos una tarde muy divertida en la playa.
Nos fuimos a las nueve. Me preparé para bajar a dar el paseo con Tibi.
Aún tenía bastante tiempo hasta las once así que me puse a escuchar música. La dejé en modo aleatorio. Después de escuchar una de Lady Gaga me salió “Yes I Can”, muy oportuno. Apagué la música y me acosté en cama.
A las once bajé, pero no había nadie. Solo un papel doblado en el suelo que ponía “Ábreme”

jueves, 21 de julio de 2011

Capítulo 38.

Recapitulemos:
-Necesito que me ayudes a recuperar a Iria, la amo, más que a nada, pero ella..
-Por muy enfadada que esté ella te sigue amando, eso no lo dudes. Te ayudaré, tengo una idea.
Le contó la idea.
-Mañana por la noche.
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Por la tarde quedaron todos juntos, menos Chris, Tibi y yo.
Justin se pasó toda la tarde mirando a Ainhoa, sin atreverse a acercarse a ella. Nunca veía el momento que le había dicho Mara. Por una parte quería que llegara ya, pero por otra no, porque suponía que ella le diría que no.
Por la noche bajó a la playa a despejarse un poco. Paseó mirando las estrellas, hasta que, sin darse cuenta, se chocó con alguien. Era Ainhoa. Ella también había bajado a despejarse un poco.
-Perdona. –Le dijo Justin, muy tímido.
-No te preocupes. –Le respondió ella, sonrojada.
-¿Qué haces aquí toda margi?
-Me encantan las noches así, ya lo sabes.
Se rieron los dos.
Se quedaron mirando el cielo estrellado los dos juntos, muy juntos.
“Este es el momento, lo estoy sintiendo” pensó Justin.
-Bueno, y.. esto.. yo.. Solo quería decirte una cosa.
-Dime. –Dijo Ainhoa muy tímida.
-Pues haber.. Esto.. Pues.. Que.. Desde que te hablamos ese día en la fiesta.. Me.. Yo.. Haber..
-No te estoy entendiendo nada. –Dio riendo Ainhoa.
-Que me gustas.. Desde que hablamos aquel día en la fiesta..
Ainhoa se quedó en estado de shock.
-Y quería pedirte que.. Si.. Si querrías salir conmigo.
Ainhoa no respondía. Se había quedado paralizada.
-Ainhoa, ¿estás bien? –Le preguntó, preocupado.
Ainhoa al fin reaccionó.
-No, quizás con un beso se me pase.
Justin sonrió y se besaron.
-Por supuesto que quiero salir contigo. –Le respondió, y se volvieron a besar.

martes, 19 de julio de 2011

Capítulo 37.

Recapitulemos:
-Que dices, ¿me darás una oportunidad?
-Estoy hecha un lío, sinceramente. Te lo diré al volver a Atlanta.
-Vale, esperaré.
Se abrazaron.
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Al día siguiente Mara y Justin desayunaron juntos.
-Joder, cada vez me gusta más Ainhoa. Pero no creo que yo a ella le guste. –Le dijo Justin a Mara.
-Eso tú no lo sabes.
-No sé como conquistarla. Tal vez tenga que preparar algo..
-No prepares nada, cuando veas el momento indicado, declárate.
-¿Y cómo se cual será ese momento?
-Cuando sea lo notarás. Algo dentro de ti te dirá que ya se lo puedes decir.
-Muchas gracias por ayudarme tanto, eres como una hermana para mí.
Cambiaron de tema.
Mientras tanto, Chris no paraba de pensar en lo que le había dicho. No se podía creer que Payton me hubiera dicho esas cosas cuando eran totalmente mentira.
Fue a la casa de Payton en Long Beach. Timbró y le abrió ella.
-Hola cariño. ¿Qué tal? Te echaba mucho de menos. –Le dijo Payton sonriente, y se acercó a él para darle un beso.
Él se alejó.
-Payton, ¿en qué momento te dije yo que estábamos juntos? –Le preguntó Chris, muy enfadado.
-En el momento que me besaste, ¿no te acuerdas? Ai que poca memoria cariño.
-Tú te tiraste a mí y yo te aparté. No sé que le ves tú de beso a eso.
-Pero tú me quieres.
-Payton, nunca te quise y nunca te querré.
-¿Cómo puedes decir eso? Con los momentos preciosos que hemos vivido juntos.
-¿Qué momentos Payton, que momentos?
-Es por ella, ¿verdad? Es por la niñata esa.
-No te atrevas a llamarla niñata. Y no tenías ningún derecho a hablar con ella y menos a decirle todo lo que te dijiste.
-Si solo le dije la verdad.
-¿Qué verdad? –Le dijo gritando- Nunca te quise y nunca te querré, repito. Nada de lo que viví con ella fue mentira. Yo la amaba y la sigo amando. Es lo que más amo en esta vida. Y nunca, pero nunca jamás, te perdonaré lo que me hiciste. Perdí a Iria por tu culpa y jamás te lo perdonaré. Y no te acerques más a mí, o te enteras.
Se fue, la dejó con la palabra en la boca.
Al volver se encontró de frente a Tibi, que iba a la piscina.
-Hola Chris, ya no tienes el ojo tan morado. –Le dijo, sonriente.
-No, se va curando. ¿Una cosa, puedo hablar contigo?
-Por supuesto. ¿Subimos?
-Sí.
Subieron hasta la habitación de Tibi.
-Tú dirás.
-Pues supongo que te enteraste de que Esteban me pegó pero, ¿sabes el por qué?
-Ni idea, te lo iba a preguntar.
Le contó todo lo que había pasado, desde lo que vi hasta que habló con Payton un rato antes.
-Joder, estoy sin palabras.
-Te quería pedir un favor.
-Dime.
-Necesito que me ayudes a recuperar a Iria, la amo, más que a nada, pero ella..
-Por muy enfadada que esté ella te sigue amando, eso no lo dudes. Te ayudaré, tengo una idea.
Le contó la idea.
-Mañana por la noche.

domingo, 17 de julio de 2011

Capítulo 36.

Recapitulemos:
-Que le gustas.
-No mujer, solo somos amigos.
-Si, si..
-Bop, tonta.
Nos echamos a reir.
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Nos pasamos hablando de tonterías un buen rato.
-Bueno, me tengo que ir que tengo que prepararme, que quedé a las once en la playa con Cody.
-¿Solos? –Le dije, con una sonrisa que lo decía todo.
-Sí. Y no pienses mal. Solo como amigos jopé.
-Si.. Claro.. Bueno, que te diviertas en tu cita.. Digo, en la playa con tu amigo Cody. –Me empecé a descojonar de la risa.
-Zorra. –Me dijo, indignada.
-Lo sé. –Nos reímos.
Me abrazó y se fue.
Se fue a su habitación y se preparó. Empezó a pensar en lo que le dije. Ella quería a Dudu, pero no podía parar de pensar en si a Cody le gustaba.
Llegaron las once y bajó a la playa.
Cody la estaba esperando con una toalla estirada en la arena y su guitarra en la mano.
-Estás preciosa. –Le dijo Cody.
-Gracias. –Le respondió María, sonrojada.
-¿Quieres oír la nueva canción que he escrito? –Le dijo, sonrojándose.
-Vale. –Le respondió.
Cody le cantó On My Mind.
(Cause I, I can't get you off my mind
I can't get you off my mind
Give me the chance to love you
I'll tell you the only reason why
Cause you are on my mind
I want to know you feel it
What do you see when you close your eyes
Cause you are on my mind)
Al acabar la miró.
-¿Te gusta?
-Es preciosa. –Le dijo, sonrojada.
-María, la canción tiene razón.. Yo.. Desde que te vi no te puedo sacar de mi mente.. Me.. Me.. Me gustas.. –Le dijo, rojísimo.
María no sabía qué hacer, ni que decir.
Poco a poco sus caras se acercaban. Cada vez había menos distancia entre ellas. Hasta que se besaron.
Se separaron.
-Que dices, ¿me darás una oportunidad?
-Estoy hecha un lío, sinceramente. Te lo diré al volver a Atlanta.
-Vale, esperaré.
Se abrazaron.

viernes, 15 de julio de 2011

Capítulo 35.

Recapitulemos:
Me abrazó.
-Acuéstate y desahógate, no te preocupes.
Me pasé toda la noche llorando en sus brazos. Me hacía mucha falta soltarlo todo.
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Sobre las 3 me quedé dormida en sus brazos. Se dio cuenta y me acostó en cama, me tapó y se fue.
A la mañana siguiente me desperté extrañada. Lo último que recordaba era a Esteban abrazándome y yo llorando.
Me vestí y salí de la habitación para ir a desayunar.
Al salir me encontré de frente a Tibi.
-Hola. –Le dije sonriente.
-Hola Iria. Una cosa, ¿tú sabes porque le pegó ayer Esteban a Chris en la fiesta? Es que nadie lo sabe y no ví a Esteban.
-¿QUÉ HIZO QUE? –Respondí, chillando.
-¿No sabías nada? Pues sí, ayer Chris no se qué le dijo y de repente Esteban le dio un puñetazo que lo dejó tirado en el suelo y con un ojo morado y se fue.
-Me tengo que ir.
Me fui corriendo a la habitación de Esteban. Toqué a la puerta, y me abrió él.
-¿Por qué le pegaste a Chris? ¿Por qué no me contaste nada? Por eso tenías la mano así, ¿no?
-Le pegué porque aún tuvo las narices de preguntarme dónde estabas, cuando era su culpa que estuvieras llorando en tu habitación. No te conté nada porque no sabía cómo reaccionarías y si, es por eso por lo que tenía la mano así.
-Me lo debiste de haber dicho. ¿Me buscaba? ¿Qué quería?
-Por lo visto quería hablar contigo.
-Me voy.
Me di media vuelta y me fui, dejando a Esteban con la palabra en la boca.
Me fui a la habitación de Chris. Ya que me estuvo buscando me iba a encontrar.
Llamé a la puerta y me abrió.
-¿Por qué me buscabas? ¿Qué querías? ¿Restregarme lo bien que estás con tu novia Payton? ¿Decirme lo estúpida que fui por quererte?
-Espera, para. No estoy con Payton. Te buscaba para decírtelo y explicarte todo.
-Pues explícame porque te estabas morreando con ella. Tengo todo el tiempo del mundo. –Le dije muy enfadada.
-No me estaba morreando con ella. Ella se tiró a mí. Yo la aparté y luego vi que estabas allí.
-Claro, y ahora me vas a decir que no estás con ella.
-No estoy con ella. No tengo nada con ella y nunca lo entre. Joder Iria, créeme.
-No te creo. ¿Cómo quieres que te crea? Yo vi lo que vi.
-Sé lo que viste pero no era lo que te parecía.
-Típica excusa.
-Joder Iria, yo te amo a ti.
-No me mientas. –Le grité llorando- Sé perfectamente que nunca me has querido, que estuviste conmigo porque Payton no quería nada contigo pero ahora lo quiere, se que todo lo que vivimos fue mentira. No tengas la cara de negármelo, Payton me lo dijo. También me dijo que no me acercara a ti, que te dejara en paz, y eso es lo que haré. No quiero verte ni en pintura Christian Beadles. Intenta pensar que nunca existí, que nunca me conociste, aunque no será muy difícil para ti.
Empecé a correr, llorando.
Mientras tanto, en otra parte del hotel, Cody hablaba con María.
-Bueno, ¿y qué tal estás? –Le preguntó.
-Bueno, algo mejor. Gracias por intentar animarme Cody. –Le dijo María, sonriéndole.
-No me las des, no puedo verte triste.
Se abrazaron.
-Bueno, esta noche a las once estate en la playa. ¿Vale? –Le dijo Cody.
-Vale, pero, ¿para?
-No preguntes, solo vete.
Se despidieron y María se fue. Iba a mi habitación. Llamó a la puerta.
-¿Si?
-Iria, soy María.
Me sequé las lágrimas rápido y le dije que pasara.
-Necesito hablar con alguien.
-Cuéntame.
-Tienes los ojos llorosos, ¿estuviste llorando? ¿Qué te pasó?
-Nada. Cuéntame lo tuyo.
-Bueno, pues que Cody es monísimo conmigo. Me animó mucho. Es un buen amigo.
-Sí, amigo..
-¿Qué?
-No, nada..
-Iria, te conozco. ¿Qué piensas?
-Que le gustas.
-No mujer, solo somos amigos.
-Sí, si..
-Bop, tonta.
Nos echamos a reír.

Capítulo 34.

Recapitulemos:
Y yo sintiéndome tan mal solo porque creía que le estaba haciendo daño estando con Esteban, encima solo como amigos. No me podía creer que estuviera dispuesta a ir a pedirle perdón llorando cuando no había hecho nada solo porque lo amo, y él con la rubia llena de silicona esa en la habitación.
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Mientras tanto, en la fiesta, Chris me buscaba.
Mientras me buscaba se encontró a Esteban.
-Esteban, ¿viste a Iria? Necesito hablar con ella. –Le preguntó.
-¿Pero como tienes las narices de preguntar por ella siquiera? –Le dijo, muy enfadado.
-¿Por qué? –Le preguntó Chris.
Esteban, enfadadísimo, le dio un puñetazo en la cara, dejándole tirado en el suelo.
-Eso por lo que le hiciste a Iria.
Un corrillo de gente se formó alrededor de ellos. Esteban se fue y dejó allí a Chris, al que le ayudó a levantarse Justin.
Se fue a mi habitación. Tocó a la puerta.
-¿Quién es? –Pregunté.
-Iria, soy Esteban.
Le abrí. Me fijé mientras entraba que tenía la mano roja, y se notaba que le dolía.
-¿Qué te pasó en la mano? –Le pregunté.
-Nada, no te preocupes.
-Anda, espera un momento que traigo unas vendas.
-¿Siempre andas con vendas por ahí?
-Nunca se sabe lo que puede pasar jopé.
Nos sentamos en la cama, le cogí la mano y se la vendé con cuidado.
-Listo. –Le dije sonriendo.
-Venía a preguntarte que tal estabas.
-Pues ya ves que bien, no te preocupes. –Le dije. Era mentira, seguía fatal.
-¿Segura?
-Qué manía tenéis todos con preguntarme si estoy segura. Si, estoy segura de que estoy bien, no te preocupes más.
-Vale. Pero que sepas que Chris no vale la pena para nada. No te merece, y no sabe lo que perdió.
En ese momento, con esas palabras, empecé a pensar en todo otra vez, lo que me había dicho Payton, lo que ví, los momentos que pasé con Chris.
Acabé explotando y empecé a llorar.
-¿Qué te pasa? –Me dijo muy preocupado.
Le conté todo lo que me había dicho Payton, que por ese motivo me quería ir. Le conté todo lo que sentía.
Me abrazó.
-Acuéstate y desahógate, no te preocupes.
Me pasé toda la noche llorando en sus brazos. Me hacía mucha falta soltarlo todo.

Capítulo 33.

Recapitulemos:
Ryan la agarró de un brazo para que no se fuese.
-Yo.. Esto.., tu.. a mi.. ¡Tu a mi también!
Le cogió las manos y quedaron mirándose. Sus cabezas cada vez más cerca. Hasta que, beso.
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Todos los miraron y soltaron un “Ohh”, ellos se sonrojaron y se abrazaron.
Después de esa escena tan bonita Esteban vino a la playa a buscarme, porque llevaba una hora allí sentada llorando.
Llegó a donde estaba yo.
-Iria, ¿qué tal estás?
-Genial. –Dije con tono irónico.
-Si sigues pensando en eso te amargarás cada vez más.
-Quizás es lo que quiera, quizás es lo que merezca.
-No digas tonterías y vamos a la fiesta, distráete un poco. –Me tendió la mano.- Venga, vamos.
Le agarré la mano y me levanté.
Nos fuimos para la fiesta.
Al llegar Justin me llamó. Fui a donde estaba.
-Iria, Chris te está buscando. Me preguntó hace un rato por ti. –Me miró a los ojos- ¿Qué te pasa? Tienes los ojos llorosos. ¿Estuviste llorando?
-No me pasa nada, no te preocupes.
-¿Segura?
-Segura.
Me abrazó. Luego se fue a donde estaba Ainhoa y Mara.
No sabía qué hacer, pero sabía perfectamente que no quería ver a Chris ni en pintura.
Decidí ir a donde estaba Esteban para decirle que me quería ir. Estaba en el otro lado de la fiesta.
Por el camino se me puso de frente una rubia. Era la rubia con la que estaba Chris.
-Mira niñata, son Payton. Si, Payton Rae. Probablemente sepas quien soy. ¿Quién  no lo puede saber? A lo que iba, pues que quiero que dejes en paz a mi Chris. Repito, MI Chris. Él no te quiere. Solo estuvo contigo porque yo no quería nada con él pero ahora sí que quiero, por algo me vine a Long Beach. Déjalo vivir en paz, hazte un favor y ni te acerques a él.
-Mira idiota, primero de todo no tengo ni puta idea de quien coño eres, tampoco me importa una mierda, pero a mi te me relajas y no me hables en ese tono. Vete con Chris si te da la gana, no me importa, disfrútalo. Bueno “pija barriobajera”, que te peten un rato.
Cogí y me fui de donde estaba ella. Me miró con cara de asesina.
No sé como fui capaz de responderle. Por supuesto que Chris me importaba, pero no me podía creer que todo lo que había vivido con él fuera mentira. Pero no pensaba hacer como hacían en las películas de buscar al chico y escucharlo de su propia boca. Me negaba, yo solo quería o partirle la boca a esa rubia barriobajera o irme a mi habitación, y optaba por la segunda opción.
Llegué a donde estaba Esteban, casi llorando.
-Esteban, yo me voy.
-No, tú no te vas. Te dije que dejaras de pensar en eso y que no te amargaras. Disfruta de la fiesta.
-En serio Esteban, yo me voy, no quiero estar aquí más, en serio, me voy.
Me di la vuelta y empecé a andar rápido. Esteban me intentó seguir pero me perdió entre tanta gente.
Llegué a mi habitación.
No podía dejar de pensar en las palabras de la pija barriobajera: Quiero que dejes en paz a mi Chris. Repito, MI Chris. Él no te quiere. Solo estuvo contigo porque yo no quería nada con él pero ahora sí que quiero, por algo me vine a Long Beach. Déjalo vivir en paz, hazte un favor y ni te acerques a él.
No me podía creer que nunca me quisiera. Que su declaración de amor lloviendo desde la ventana fuera mentira, todo lo que le decía a Ara de que estaba muy celoso de Justin y que me quería. Y yo sintiéndome tan mal solo porque creía que le estaba haciendo daño estando con Esteban, encima solo como amigos. No me podía creer que estuviera dispuesta a ir a pedirle perdón llorando cuando no había hecho nada solo porque lo amo, y él con la rubia llena de silicona esa en la habitación.

lunes, 11 de julio de 2011

Capítulo 32.

Recapitulemos:
-Bueno, pero más te vale volver en un rato, y como te vayas a tu habitación..
-Que si papá. –Le dije con una sonrisa falsa.
Se echó a reír. Solo quería que pensara que estaba mejor y que no se preocupase tanto. Aunque no fuese verdad.
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Fui un poco lejos de la fiesta, cerca de la orilla del mar. A la luz de la luna.
Me senté en la arena. Aquello era precioso, pero yo solo quería mirar al suelo y llorar.
Mientras tanto en la fiesta Tibi y Fourtune como siempre pegaditos el uno al otro. Isabel y Chaz otro tanto de lo mismo. Ara estaba hablando con Mara, se le notaba que seguía triste. Cody intentaba animar a María.
Ainhoa estaba sentada en un banco, sola. Justin se le acercó y se sentó a su lado.
-¿Puedo? –Le dijo mientras le sonreía.
-Sii. –Le respondió ella.
-Que noche más bonita hace, ¿no? –Le dijo él, como para intentar sacar un tema de conversación.
-Si, me encantan las noches así.
Rieron los dos.
-Nunca te pregunté esto, y no pienses que soy un egocéntrico por preguntarlo pero.. ¿tú eres Belieber?
-Se echó a reir. –Por supuesto que no pienso que seas un egocéntrico y sí que lo soy.
Él le sonrió.
-Y, ¿fuiste al concierto de Madrid?
-Dios, no me hables de eso. Iria y yo nos moríamos por ir. Y estuvimos a punto. Pero mi madre en el último momento decidió no dejarme y entonces la madre de Iria tampoco la dejaba. Mira que lo pasamos mal por eso hasta ahora.
-Si te hubiera conocido antes te habría mandado un avión para ti sola para que pudieras venir.
-Jopé, gracias.  –Se sonrojó.
-Habría sido un placer. –Se sonrojó él también-
Siguieron hablando hasta que llegó Mara y a Ainhoa la llamó Esteban.
-Mara, creo que me gusta. –Le dijo Justin, rojo.
-¿Qué? –Le respondió Mara, sin entender a que se refería.
-Que creo que me gusta Ainhoa, es monísima.
-Ahh..
Siguieron hablando de eso un buen rato.
Mientras tanto, en otra parte de la fiesta, Ryan se acercó a Ara, que se había quedado sola.
-¿Puedo hacerte compañía? –Le preguntó Ryan, muy vergonzoso.
-Pues claro. –Le respondió Ara, muy vergonzosa también.
-¿Puedo decirte algo? –Le  preguntó ella, rojísima.
-Diime..
-Pues, yo.. Que.. Se lo que me vas a responder pero.. Haber.. Pues.. Que..Me.. Me.. –Se quedó en silencio unos segundos- ¡Me gustas! –Al fin dijo.
Ryan se quedó en silencio, en estado de shock.
-Sabía que no te tendría que haber dicho nada. Soy una idiota.
Empezó a salirle una lágrima del ojo. Dio media vuelta y empezó a andar rápido.
Ryan la agarró de un brazo para que no se fuese.
-Yo.. Esto.., tu.. a mi.. ¡Tu a mi también!
Le cogió las manos y quedaron mirándose. Sus cabezas cada vez más cerca. Hasta que, beso.