viernes, 15 de julio de 2011

Capítulo 34.

Recapitulemos:
Y yo sintiéndome tan mal solo porque creía que le estaba haciendo daño estando con Esteban, encima solo como amigos. No me podía creer que estuviera dispuesta a ir a pedirle perdón llorando cuando no había hecho nada solo porque lo amo, y él con la rubia llena de silicona esa en la habitación.
---------------------------------------------------------------------------------------------
Mientras tanto, en la fiesta, Chris me buscaba.
Mientras me buscaba se encontró a Esteban.
-Esteban, ¿viste a Iria? Necesito hablar con ella. –Le preguntó.
-¿Pero como tienes las narices de preguntar por ella siquiera? –Le dijo, muy enfadado.
-¿Por qué? –Le preguntó Chris.
Esteban, enfadadísimo, le dio un puñetazo en la cara, dejándole tirado en el suelo.
-Eso por lo que le hiciste a Iria.
Un corrillo de gente se formó alrededor de ellos. Esteban se fue y dejó allí a Chris, al que le ayudó a levantarse Justin.
Se fue a mi habitación. Tocó a la puerta.
-¿Quién es? –Pregunté.
-Iria, soy Esteban.
Le abrí. Me fijé mientras entraba que tenía la mano roja, y se notaba que le dolía.
-¿Qué te pasó en la mano? –Le pregunté.
-Nada, no te preocupes.
-Anda, espera un momento que traigo unas vendas.
-¿Siempre andas con vendas por ahí?
-Nunca se sabe lo que puede pasar jopé.
Nos sentamos en la cama, le cogí la mano y se la vendé con cuidado.
-Listo. –Le dije sonriendo.
-Venía a preguntarte que tal estabas.
-Pues ya ves que bien, no te preocupes. –Le dije. Era mentira, seguía fatal.
-¿Segura?
-Qué manía tenéis todos con preguntarme si estoy segura. Si, estoy segura de que estoy bien, no te preocupes más.
-Vale. Pero que sepas que Chris no vale la pena para nada. No te merece, y no sabe lo que perdió.
En ese momento, con esas palabras, empecé a pensar en todo otra vez, lo que me había dicho Payton, lo que ví, los momentos que pasé con Chris.
Acabé explotando y empecé a llorar.
-¿Qué te pasa? –Me dijo muy preocupado.
Le conté todo lo que me había dicho Payton, que por ese motivo me quería ir. Le conté todo lo que sentía.
Me abrazó.
-Acuéstate y desahógate, no te preocupes.
Me pasé toda la noche llorando en sus brazos. Me hacía mucha falta soltarlo todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario