lunes, 11 de julio de 2011

Capítulo 31.

Recapitulemos:
Me abrazó para que dejara de llorar.
-Tengo que arreglarlo. Yo a Chris lo amo, y creo que nunca se lo he dicho.
Me levanté y salí de la habitación, algo típico en mi, salir corriendo sin decir el por qué.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Corrí a la habitación de Chris. Llamé a la puerta. Como no me contestaba nadie abrí. No me lo podía creer. Estaban sentados en la cama Chris y una chica que no sabía quién era, abrazados, casi a punto de besarse.
-Esto.. Yo.. –Empecé a decir, casi llorando.
Chris se dio cuenta de que estaba ahí y se levantó. Empecé a llorar. Salí corriendo. Chris me dijo que esperase pero no le hice caso. Corrí hasta la habitación de Esteban, que estaba una planta más abajo, como la de Justin, Mara, Fourtune, Tibi y Ainhoa. Llamé a la puerta y me abrió Esteban.
-Déjame entrar, por favor. –Le dije llorando.
-Entra, entra. ¿Qué te pasó? –Me preguntó muy preocupado.
Nos sentamos en la cama y le conté todo lo que me había pasado.
-Mira, olvídate de todo. Vas a ponerte guapa y vamos a bajar los dos juntos a la fiesta y te lo vas a pasar muy bien.
-No creo que pueda. –Le dije llorando.
-Si que podrás. –Me dijo, y me abrazó.
Nos levantamos, salimos de su habitación y me acompañó a la mía.
Entramos y él esperó sentado en cama mientras yo me preparaba en el baño. No sabía que ponerme y no tenía ganas de pensarlo mucho así que me puse un pantalón corto y una blusa.
Cuando acabé de prepararme salí del baño.
-¿Ya estás lista? Bajemos.
-En serio, no tengo ganas.
Pasó de mí, me cogió del brazo y me sacó de la habitación.
Bajamos hasta recepción, donde estaban las chicas con Mara.
Yo no dije nada y miré al suelo todo el rato. No quería estar ahí, solo quería estar en mi habitación llorando. La imagen de Chris y esa rubia abrazados, no salía de mi cabeza.
Fuimos hasta la playa. Esteban no me soltaba en ningún momento porque sabía que si lo hacía me iría a mi habitación. Me estaba agobiando entre tanta gente.
-Esteban, déjame sentarme en la arena frente al mar sola, por favor. Te prometo que no me fugaré y que en un rato volveré. Por favor.
-Bueno, pero más te vale volver en un rato, y como te vayas a tu habitación..
-Que si papá. –Le dije con una sonrisa falsa.
Se echó a reír. Solo quería que pensara que estaba mejor y que no se preocupase tanto. Aunque no fuese verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario