A la mañana siguiente me desperté muy temprano. Estaba muy nerviosa. Me volvía a España, aunque fuera una semana, y aun por encima con Christian. Todo era maravilloso en ese momento.
Preparé las maletas haciendo el menor ruido posible para no despertarlas y encendí el ordenador. Christian estaba conectado.
-¿Qué haces conectada a estas horas? No es normal en ti despertarte antes de las cuatro de la tarde.
-Es que no podía dormir, estoy muy nerviosa.
-El vuelo sale a las 8 de la tarde, cuando se despierten diles que quedamos todos a las cinco en la bolera del hotel y ya se lo decimos.
Nos despedimos y me puse a escuchar música. Era muy feliz.
[...]
A las cinco, ya estaban todos en la bolera del hotel.
Nos sentamos todos alrededor de una mesa. Christian se levantó.
-Tengo algo que decir.
Todos lo miraron.
-¿Por qué ahora lo anunciamos todo en la bolera? –Preguntó riéndose Tibi.
Todos empezamos a reírnos también.
-Bueno, eso. Iria y yo nos vamos una semana a España.
De repente, Esteban se levantó y se fue. María lo siguió hasta recepción.
-Esteban, ¿Qué coño te pasa?
-Nada. –Respondió muy enfadado sin mirarla.
-Algo te pasa.
-Pues que a mí no me parece normal que se la lleve una semana a España, cuando yo me vine de allí solo por verla. Y sigo sin poder creerme que lo haya perdonado después de lo que hizo.
-Eres un egoísta de mierda. Iria es feliz, y se nota muchísimo que Christian la quiere. Se nota mucho que decía la verdad con lo de Payton, así que no seas egoísta y déjala ser feliz, porque por tu culpa y tu capricho ella lo está pasando mal. No soporta que estés enfadado con ella. Pero bueno, tú sigue siendo un egoísta.
Él, sin saber que responderle, se fue para su habitación, dejándola sola en medio de recepción.
Mientras tanto, en la bolera, empecé a llorar disimuladamente. Chris estaba hablando con Fourtune, por lo que no se dio cuenta, pero Justin si. Corrió a donde estaba.
-Iria, ¿estás bien?
-Sí, sí, no te preocupes.
Me abrazó.
-Ya se le pasará.
[...]
Mientras jugábamos a los bolos, Justin se puso a hablar con Mara. Le contó toda su cita con Ainhoa, y lo feliz que era.
Mara lo escuchó todo con una sonrisa en la boca, y luego se disculpó por que tenía que ir al baño. Chaz, que estaba al lado y escuchándolo todo, la siguió, y sin ningún pudor, entró en el baño, donde se encontró a Mara sentada en el suelo llorando. Él, simplemente, se sentó a su lado y la abrazó con todas sus fuerzas.
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