viernes, 3 de junio de 2011

Capítulo 4.

Recapitulemos:
Me quedé paseando sola cerca de la aglomeración en la que se había engullido María. De repente choqué con..
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Con dos chicas. Les pedí mil veces perdón y me dijeron que no pasaba nada. Se llamaban Ara y Tibi. Me quedé un rato hablando con ellas, eran muy majas. Resulta que estaban hospedadas en el mismo hotel que nosotras. Cuando Dudu se fue la aglomeración de gente se dispersó y María vino ajunta nuestra. Las presenté y fuimos todas juntas para el hotel para comer. Isabel y Ainhoa ya estaban allí. Tuve que hacer otra presentación y María les contó muy emocionada que vio de cerca a Surita. Comimos y Ara y Tibi se prestaron a enseñarnos Atlanta mejor, ya que llevaban ahí más tiempo que nosotras y la conocían mejor. Después de comer quedamos todas a las cinco en la entrada y nos fuimos a las habitaciones.
Como ya estaba preparada antes que ellas bajé de primera. De camino a la entrada iba pensando en el chico de la capucha, no se me sacaba de la cabeza.. Llegué a la entrada como ausente y ellas ya estaban allí:
Tibi: ¿Donde están las demás?
Iria: Tardan mucho en prepararse.
Ara: No pasa nada, así nos cuentas porque venías tan despistada. ¿En que pensabas, ehh?
Iria: Bueno.. Es que ayer en el aeropuerto me choqué con un chico que iba con capucha y se le veía un poco de pelo rubio y cuando me pidió perdón su voz me sonó mucho. No puedo parar de pensar en eso.
Tibi: ¿Y si era Justin? ¿Te imaginas?
Iria: No creo..
Llegaron ellas y cambiamos de tema, pero no podía dejar de pensar en lo que dijo Tibi, ¿y si..?
Era una tontería, pero no se me sacó de la cabeza en todo el día. Tibi y Ara nos enseñaron toda Atlanta, era preciosa, nos lo pasamos genial. Cuando acabamos la visita turística nos compramos unos helados y dimos una vuelta más tranquilamente por un parque precioso que estaba medio desierto.
No sentamos en un banco y hablamos de nuestras cosas, como si nos conociéramos de toda la vida. Miré de refilón hacia la derecha, no se como lo ví pero lo ví, era él, el chico de la capucha. Corrí como nunca. Llegué y me puse delante de él. No íba tan cubierto como el otro día, pero aún así no se le veía casi nada de la cara, solo la boca se le distinguía bien. Le dije que era la chica con la que se había chocado, y que me llamaba Iria. Me sonrió, miró para los lados por si había alguien y se quitó la capucha. No me lo podía creer, era imposible.. Era..

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