lunes, 20 de junio de 2011

Capítulo 16.

Recapitulemos:

Tibi le preguntó por qué le estaba haciendo sufrir, como decía ella y le explicó que desde el día que salieron esas fotos Justin estaba muy triste, se le veía menos animado en sus conciertos y en las fotos siempre salía con cara triste.
Después de aclarar sus dudas Tibi dejó de seguirla inmediatamente.
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No se lo podían creer. Había fotos. Y ni siquiera las habían visto. Buscaron en internet y ahí estaban, las dichosas fotos que me hicieron famosa. No eran para tanto, no estábamos tan acarameladitos, pero a la gente le encanta hacer un mundo de todo. Eso es lo que pensaron todas.

No sabían qué hacer, si callárselo hasta que decidiera salir de la habitación o decírmelo en ese momento.
Decidieron esperar un poco, total no creían que me fuera a enterar de todo lo que estaba pasando de otro modo, ya que estaba demasiado deprimida como para conectarme al twitter.
De repente le sonó el teléfono a Isabel. Era Justin. Pusieron el manoslibres.
-Chicas, ¿os habéis enterado?
-Si te refieres a las fotos y al TT si, nos hemos enterado –Dijeron todas-
-¿Iria se enteró de algo? –Preguntó Justin-
-No, todavía sigue encerrada en la habitación y ni coge el portátil –Dijo María-
-En esta situación mejor que no lo haga –Dijo Justin-
-Tenemos que hacer algo, cuando salga a la calle avalanchas de chicas se le tirarán encima para matarla y mareas de paparazis la acosarán. –Dijo Ara-
-Ya, pobre Iria. –Dijo Ainhoa-
-Ya se, concederé una entrevista y desmintiré que estamos juntos. Diré que solo era una simple fan que me quería conocer. Lo típico. –Dijo Justin-
-¿Estás seguro de lo que harás Justin? –Preguntó preocupada Tibi-
-Sí, no os preocupéis, dejádmelo a mí. –Dijo Justin, y se despidió-
No sabían si lo que tenía planeado Justin resultaría pero estaban seguras que en esos momentos no debería de coger portátil ni salir a la calle, o 10 millones de chicas me matarían.
[...]
Se pasaron toda la tarde en el hotel, pensando en todo lo que tenía encima, y que aún por encima no tenía ni idea.
Yo, mientras tanto, ajena a todo, me quedé pensando en los que yo creía que eran mis únicos problemas.
Sabía que no me podía quedar toda la vida en esa habitación y estaba decidída, ya, a enfrentarme a todo al día siguiente.

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